Criptografía Clásica

Sustituciones Monoalfabéticas

Los sistemas monoalfabéticos reemplazan cada símbolo de texto llano con un símbolo de texto cifrado. Los caracteres del texto llano y del texto cifrado se corresponden uno a uno, esto es, todas las ocurrencias de un símbolo en el texto llano serán sustituidas por el mismo símbolo cifrado, con lo que se mantienen las frecuencias de aparición de los símbolos y no ofrecen ninguna resistencia ante ataques que se ayuden de análisis estadísticos del texto cifrado.

Criptografía Clásica: Cifrados por transposición

Los cifrados por transposición reordenan el texto de acuerdo con algún esquema. Este reordenamiento se hacía clásicamente con la ayuda de algún tipo de figura geométrica.

Primero el texto a cifrar se escribía en la figura de una forma determinada y después se extraía de la figura de una forma diferente, quedando cifrado. La llave (clave) consiste púes en la forma de introducir y sacar el texto de la figura.

Criptografía Clásica: Cifrados de basura en medio

Sir Francis Bacon ya propuso en su día que el texto cifrado no debería ser sospechoso, que debería tener una apariencia inocente. Este método hace uso de este consejo y para cifrar un mensaje le introduce una serie de caracteres basura que son irrelevantes y que no hacen más que esconder el verdadero mensaje y despistar a un posible interceptor del mismo. Las letras que se introducen no son aleatorias, se trata de obtener un mensaje inocente y que parezca que no está cifrado.

Introducción a la Criptografía Clásica

Desde que el mundo existe, existen los secretos. Siempre ha habido información que no se podía hacer pública, ya fuera para mantener a salvo un país, un negocio o los intereses personales de alguien. Cuando había que comunicar esta información a un aliado, colaborador o amigo, había que cerciorarse de que sólo obtuviera la información el receptor al que iba dirigida y nadie más, para que la información permaneciera en secreto.